miércoles, 15 de abril de 2015

Pier Paolo Pasolini: Una desesperada vitalidad

shangrila revista 23-24

Ya está a la venta el nuevo número (23-24) de la revista de Shangrila sobre Pier Paolo Pasolini coordinado por dos charros de reconocido prestigio: el gran Roberto Amaba (Kinodelirio) y Fernando González García (profesor titular del departamento Departamento de Historia del Arte y Bellas Artes de la Universidad de Salamanca, especialista en Pasolini). Podéis consultar el índice en la página web de la editorial. Participo en el monográfico con un análisis comparativo entre los rostros de Pier Paolo Pasolini y los rostros de Bruno Dumont: «Del rostro humano de Pasolini al rostro demasiado humano de Dumont.»

El humanismo que proponía Pasolini era de carácter más existencialista -de origen sartreano, «que concebía al hombre como una realidad que primero está en el mundo y luego se define: una subjetividad creadora de 'lo que es' y responsable de su existencia, la cual trasciende al interrelacionarse con otras subjetividades (compromiso social)». El de Dumont es un humanismo metafísico, a pesar de su clara influencia nieztscheana en Hors Satan. Fue Martin Heidegger, en su citada Carta sobre el humanismo, quien señaló que «Todo humanismo o se funda en una metafísica o se hace a sí mismo fundamento de una metafísica. Toda determinación de la esencia del hombre que presupone la interpretación del ente sin la pregunta por la verdad del ser, sea con saber, sea sin saber, es metafísica. Por eso es lo propio de la metafísica, y por cierto con respecto al modo como se determina la esencia del hombre, se muestra que es ‘humanista’.» Los rostros humanos de Dumont quieren condensar una esencia, exponer un ideal metafísico. En cambio los de Pasolini aparecen como ejemplos singulares e irreductibles, rostros cualquieras en su diversidad. Para Agamben «el rostro cualquiera es una singularidad más en un espacio vacío, una singularidad finita, y de todas maneras, indeterminable según un concepto.» Los rostros que filma Pasolini son rostros singulares «donde la humanidad podría acceder por primera vez a una comunidad sin presupuestos y sin sujetos, a una comunicación que no conocería más lo incomunicable.»