sábado, 1 de febrero de 2014

Zona: Un libro sobre una película sobre un viaje a una habitación; Geoff Dyer



Decía José Luis Molinuevo que hay dos maneras de ver Stalker (Andrei Tarkovski, 1979): «desde la metáfora y desde el símbolo». En el primer caso, señalaba el catedrático de Estética de la Universidad de Salamanca, son los sentimientos los que suscitan las imágenes; en el segundo, son los comentarios que provocan los diálogos. Por desgracia, en la obra de Tarkvoski han prevalecido los segundos sobre los primeros. Daba igual que el cineasta ruso se opusiese a las interpretaciones simbólicas de sus imágenes que siempre estaba el crítico hermeneuta o alegórico de turno buscando significados ocultos en los perros, los árboles o la lluvia. Al final un tupido manto de delirantes explicaciones transcendentales acababan ocultando las imágenes, provocando esa «hipertrofia del intelecto» que a Susan Sontag siempre le asqueo porque decía «envenenaba nuestra sensibilidad». Afortunadamente el libro de Geoff Dyer, Zona: Un libro sobre una película sobre un viaje a una habitación pertenece a los primeros. El escritor hace caso a Tarskovski: La Zona es La Zona, nada más. 

El libro de Dyer es principalmente una descripción literaria de las imágenes de la película de Andrei Tarkovski, a través de la cual el escritor va diseminando algunas reflexiones, informaciones, cuestiones personales y comentarios humorísticos sobre las imágenes. Por lo tanto, en Zona estaríamos ante el retorno de un viejo género literario que parte de la crítica cinematográfica (y artística), por desgracia, parece haber olvidado: la ekprhasis. Román de la Calle, en un texto sobre las relaciones entre el texto y la imagen, señalaba que «el escritor que describe- al igual que el director de cine, con sus decisiones sobre los movimientos de la cámara- está regulando y dirigiendo la mirada del lector sobre la diégesis». El comentario de la Calle ilustra a la perfección el trabajo que Dyer realiza en su libro. El escritor inglés hace una descripción de las imágenes de la película de manera lineal, siguiendo el orden del relato. Como apuntaba el catedrático de Estética de la Universidad de Valencia el recurso sistemático y deliberado de la ekprhrasis «dejaría en paréntesis los momentos teóricos, históricos y valorativos en la constitución del estatuto espistemológico de la crítica de arte diseñado tras el modelo "philosphus additus artifici" de Bennedetto Croce». Es decir, el de la crítica como interpretación de la obra. Si estos otros momentos aparecen en Zona serán como notas al pie de página. Por eso en libro de Geoff Dyer resuena, de alguna manera, aquel lejano grito que Susan Sontag lanzó en 1964: ¡Contra la interpretación! Para la escritora: «La función de la crítica debiera ser mostrar cómo es lo que es, incluso qué es lo que es, no en mostrar qué significa». Zona, al huir de interpretaciones del contenido y del modelo “philosphus additus artifici” estaría cumpliendo el deseo de Sontang y nos permitiría ver más en detalle el objeto, es decir la película, La Zona. Y es que una de las metas de la ekprahsis siempre fue esa: hacer ver, detallar, apuntar.

De modo que una de las cosas que el libro Dyer vendría a recordarnos – y que la crítica de cine debería tomar nota- es la riqueza de la descripción y la validez de la narración de las imágenes. No es algo baladí teniendo en cuenta el declive o la ausencia de la ekprahsis como instrumento o herramienta de la crítica. No obstante, podemos encontrar algunos libros recientes dentro de la literatura de cine en España en donde sus autores utilizan el mecanismo ekphrástico, demostrando que el libro de Geoff Dyer, aunque excepcional, no es un caso único. Uno sería Misael y Vargas van en barco, un texto de Francisco Algarín Navarro sobre el cine de Lisandro Alonso; y el otro, no menos interesante, sería Honor de Cavalleria: Plano a Plano por Albert Serra. Una de las enseñanzas que contiene libro Dyer, pero también los textos de Serra o Algarín, es algo que ya apuntaba Vilèm Flusser en su trabajo “Texto e imagen” (1984): la descripción de las imágenes supone de alguna forma deshacerlas. Es decir, la descripción, la ekprahsis, puede ser una herramienta fabulosa no solo para el reconocimiento de las imágenes sino también para su conocimiento. 

Algunos se preguntarán qué ha llevado a un escritor como Geoff Dyer a realizar una descripción literaria de las imágenes de la película, más allá de que le guste mucho la obra. ¿Por qué no ha hecho un estudio sobre la película con datos, informaciones, interpretaciones como Antonio Mengs, por ejemplo? A lo que el propio escritor responde con cierta dosis de humor: «¿crees que dedicaría mi tiempo a resumir la acción de una película en la que casi no ocurre nada - puede que no fotograma a fotograma, pero desde luego sí toma a toma- si fuera capaz de escribir cualquier otra cosa? A mi modo, voy a la Habitación - los sigo a los tres- para salvarme». A medida que la película progresa y el propio Dyer la describe, él también se acerca a la Habitación. Por esta razón, Zona es tanto un libro sobre una película sobre un viaje a una habitación como un libro sobre el viaje que Dyer realiza a su interior y a sus propios deseos.

De la Calle, Román (2012).”La crítica de Arte como Paideia. Más acá de la imagen. Más allá del texto” en a propósito de la crítica de arte. teoría y práctica. cultura y política. Valencia: Universitat de València.
Flusser, Vilèm (2001). “Texto e imagen” en Filosofía de la fotografía. Madrid: Síntesis.
Mengs, Antonio (2004). Stalker, de Andrei Tarkovksi. Madrid: Rialp.
Molinuevo, José Luis (2010). El retorno a la imagen. Estética del cine en la modernidad melancólica. Salamanca: Archipiélagos. https://www.box.com/shared/c0m6yyo66o
Sontag, Susan (1996). Contra la interpretación. Buenos Aires: Alfaguara.