martes, 14 de mayo de 2013

Carax y Bonello: El amor a pesar de todo.


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Michelangelo Antonioni se había percatado de que la alienación y las formas de vida moderna dañaban los sentimientos. Aquellos personajes vacíos y desapegados, que deambulaban de forma errática por paisajes urbanos e industriales, buscaban algún tipo de vínculo amoroso que siempre resultaba malogrado. El amor no conseguía germinar porque el terreno se había vuelto estéril. Antonioni se convirtió en el cronista de la imposibilidad del amor. Los sentimientos nunca encontraban una respuesta y se precipitaban al vacío. Con la llegada de la modernidad «la desconfianza en el entendimiento del matrimonio y la crisis de pareja» se convirtió en tema predilecto. Basta revisar algunos títulos fundacionales y emblemáticos de la  modernidad para percatarse de que la modernidad cinematográfica es indisoluble de la crisis amorosa y la disolución de la pareja.
En Mala Sangre (Mavauis Sang, Leos Carax, 1986), Álex (‘lengua veloz’) ayudaba a dos ladrones amigos de su padre a robar una vacuna para el STBO. Esta enfermedad mata a la gente que hace el amor sin  sentimiento y cuanto más joven peor. Entonces, es evidente que la falta de amor y la ausencia de sentimientos es la causa principal para que esta enfermedad se propague. En Chico conoce a Chica (Boy  meets girls, Leos Carax, 1984), Álex le comentaba a Mireille que «los enamorados están reventados y no siempre se puede tener deseo. Hoy se paga caro, y la pasión lo invade todo, pero se agota en cosas pequeñas». Aunque el Eros tiene su consumación o victoria en el Thanatos, parece que en la sociedad en la que viven los personajes el amor está en crisis. En la obra de Bertrand Bonello el amor también se presenta como un problema para los personajes. La crisis personales y existenciales que sufren Jacques Laurent, el director porno de Le Pornographe(2001) o Bertrand, el cineasta de De la guerre (2008) proceden de una crisis de amor.......

Continúa leyendo en el número 7 de El Rayo Verde.