martes, 12 de marzo de 2013

Magma [Spurious]; Lars Iyer

El fin del mundo ya tuvo lugar

 Magma nos cuenta las conversaciones y reflexiones de una pareja de intelectuales fracasados que viajan por Europa con la certeza de que el fin de los tiempos está cerca.

El libro lo escribe Lars que se dedica, principalmente, a transcribir lo que dice o piensa su amigo W. Es más, Lars habla de sí mismo a partir de lo que W.  opina sobre él, como si la mente de Lars fuese incapaz de pensar por sí misma, y detrás de ese bache quinquenal, que Lars afirma sufrir, se escondiese algo más alarmante que el hecho de no publicar ni escribir nada. Porque Lars parece haber aceptado con total tranquilidad su fracaso e incapacidad. Si W. está posado en la cima de la pila de estiércol y mirando en derredor como una suricata, dice, yo estoy todavía jugando en el estiércol.

A W. le gustaría que su amistad con Lars se pareciese a la que mantuvieron Maurice Blanchot y Emmanuelle Levinas. No obstante, la relación entre W. y Lars recuerda más a la de un dúo cómico, estilo Laurel y Hardy (Maxon y Dixon; Quijote y Sancho; Bouvard y Pécuchet...) que a la noción de amistad y comunidad que Blanchot proponía en alguna de sus obras (La amistad, La comunidad incofesable...):
Compara nuestra amistad, dice W. con la de Levinas y Blanchot. De su correspondencia, únicamente sobreviven un puñado de cartas. De la nuestra, que está formada por obscenidades y dibujos de pollas incercambiados por Microsoft Meesenger, sobrevive todo, aunque no debería, de sus intercambios casi diarios, no se sabe nada; de nuestra amistad se sabe todo, pues yo un idiota, la cuelgo toda en internet.
Magma parece, a ratos, una estupenda y desternillante parodia "blanchotiana". No solo por la relación entre los dos protagonistas, sino por el propio contenido y algunas ideas que aparecen a lo largo de la novela. La razón parece más que evidente: Lars Iyer, a parte de filósofo, es autor de dos obras sobre Maurice Blanchot (Blanchot’s Communism. Art, Philosophy, Politics and Blanchot’s Vigilance. Phenomenology, Literature, Ethics). Iyer, además, ha declarado que siente una gran afinidad con el pensador frances: "Él me permite articular lo que ya estaba pensando, pero otras veces, sé que fue leyendo sus textos cómo he tenido los pensamientos que he tenido". El origen de las divertidas referencias que en numerosas ocasiones hace W. a la relación de Kafka y Brod proceden, sin ninguna duda, del capítulo XXVI que encontramos en La risas de los dioses (L´Amitié) de Blanchot. La certera y cómica conciencia que W. tiene de su fracaso como filosofo y pensador es que: 
"Ambos somos Brod, dice, y eso es lo penosos, Brods sin Kafka y qué es un Brod sin un Kafka. Ambos somos Brod, dice W., el uno para el otro"  "Somos Brod y Brod, convenimos, y ninguno de los dos es Kafka. Ninguno de los dos; pero podemos soñar, ¿no?, en el Kafka imaginario al que adularíamos y cuya obra promocionaríamos."

Es verdad, son dos filósofos idiotas y fracasados que ni tan siquiera pueden aspirar a hacer comentarios de las obras de otros porque no hay nadie a quien comentar. Pero a pesar de esto W. mantiene su santoral filosófico casi intacto. Mientras Lars lo único que lee son revistas del corazón, W. continua "rezando" a las santas figuras de Franz Rosezweing y Hermann Cohen, a pesar de que no comprende absolutamente nada de lo que estos escriben; son demasiado difíciles para él. Pero, quizás, más que el propio contenido filosófico y las propuestas de estos dos pesos fuerte del pensamiento judío contemporáneo, lo que le interesa a Lars Iyer, con su continúa alusión e inclusión en Magma, es la representación de un modelo de integridad y un ideal de pensamiento del que W. y Lars carecen, evidentemente, por completo.

¿Cuánto lleva leyendo a Rosenzweig?, se pregunta W. Es como la lluvia que golpea un tejado dice. Nada lo traspasa. No produce ningún efecto. Aunque al menos él lee: al menos ahí está el ritmo regular de su no-compresión cuando ésta aporrea contra su inteligencia [....] ¿Por que sigue trabajando, y por qué se molesta?, se pregunta W. ¿Qué importa?

W., si se me permite la broma estúpida, adora La estrella de la redención no con la intención de crear El nuevo pensamiento, sino como aquél que espera que a través de la obstinación de su acto se le aparezca  un primer pensamiento, uno sólo, pero propio, fabricado por él mismo. Porque el drama cómico al que se enfrenta esta pareja de filósofos es que son incapaces de pensar nada propio: Lars porque parece que ya ni lo intenta, y W. porque se reconoce como incapaz de ello. El pensamiento parece que sólo ha hecho su aparición de manera amagada en sus mentes. Lo único que sí han logrado es dar la imagen de pensadores colocándose los pantalones como Walter Benjamin, y actuar como tales. Aunque ellos mismos reconocen que su falta de capacidad intelectual y conocimiento, lo compensan con pathos. El humor es constante a lo largo del libro, sobre todo gracias a eso: su reconocido patetismos y la agresividad con la que W. crítica la holgazanería y atrofia intelectual de su compañero.

W. y Lars sienten que viven en el fin de los tiempos, en un momento preapocalíptico, que el desastre se avecina. Aunque, como señalaba Blanchot En la escritura del desastre, parecen incapaces de ubicarlo en futuro porque el desastre es su propia inmanencia. Las dos ídolos de W. son Roseznweig y Kafka, ambos fueron "los avisadores del fuego". Por desgracia, tanto Lars como W., son incapaces de avisar ni prevén nada, porque seguramente, como de manera paradójica, señala el título del nuevo libro de Óscar Scopa "El fin del mundo ya tuvo lugar", pero también, tal como escribía el propio Blanchot en un comentario a dos obras de Jaspers, El apocalipsis defrauda, qué duda cabe.

El desastre ya ha sucedido, dijo W. durante nuestra presentación. A eso es a lo que nos comprometimos, dijo refiréndose a él y mí. ¡Ya ha sucedido! ¡Toda ha terminado! ¿No ven que toda ha terminado? Pero nadie estuvo de acuerdo con nosotros. [...] Nos alzamos contra el apocalipsis sin medio para combartirlo. El desastre ya ha sucedido.

Lars y W. parecen vivir una parodia de El caballo de Turín de Bela Tarr (otro de los referentes de W.), en  donde lo que no acaba de arrancar frente al inminente desastre no es un caballo tozudo sino el propio pensamiento. Ése quizás sea el verdadero apocalipsis que de manera tragicómica nos muestra Lars Iyer en Magma: el ocaso del pensamiento en tiempo oscuros y la caída en la banalidad. Como el padre y su hija en la película de Bela Tarr, Lars y W presienten que el cataclismo se aproxima, pero en lugar de comer patatas mientras miran por la ventana a que éste llegue, los dos amigos prefieren beber como si el mañana no existiese. Lars y W. parecen la versión coñera de Vladimir y Estragón esperando La Nada con una botella en la mano "hablando de naderías". José Luis Molinuevo escribía, recientemente, en Mutaciones en Arte y Literatura, que en la cara de la hija mirando por la ventana más que falta de esperanza lo que había era incomprensión. A W. la esperanza tampoco le falta. No sé si por efecto de su obstinada contemplación de la obra de Rosenzweig, por la ingesta de ginebra o por el efecto demoledor del combinado de ambos, pero W. mantiene una esperanza mesiánica, cree en una ideal del Mesías. No obstante, lo más mesiánico que nos encontraremos en esta genial novela será la creciente humedad talmúdica que se propaga amenazante por la casa de Lars, y que parece un síntoma, una manifestación palpable del Apocalipsis mesiánico que espera W. Las humedades, no lo olvidemos, siempre han sido portadoras de mensajes extraños y reveladores:
La humedad, le digo a W. Ese es mi apocalipsis. ¿Sabe que en mi techo están creciendo setas?¿Sabe que se agrupan en la esquina superior más alejada de la cocina?[...] La humedad me fascina, le cuento a W.[....] La humedad me llama. La humedad quiere tener un testigo.[..] En algún sitio, la humedad habla en murmullos consigo misma; la humedad sueña, ahí detrás de la pared, ¿Y qué dirá cuando sea consciente de sí misma? ¿Qué dirá cuando se despierte?

1 comentario :

Anónimo dijo...

Al leer tu entrada sobre "Magma" no he podido evitar pensar en "Moo Pak". Quizá te gustase. Yo lo leí y ahora lo vendo (siempre está bien que los libros corran en busca de nuevas mentes). Quizá te disguste, no lo sé. Para esas cosas solo hay una forma de saberlo. Si te interesa, te dejo aquí un enlace. http://www.casadellibro.com/comunidad/ficha-de-libro-usado/moo-pak/9788494039508/2036549/165249/300524