jueves, 28 de junio de 2012

El rostro del éxtasis


Religioso
La Passion de Jeanne d'Arc (1927) Carl Theodor Dreyer
Sexual
Blow Job (1964) Andy Warhol
Revolucionario
El acorazado Potempkim(1925) Sergei M Eisenstein


lunes, 25 de junio de 2012

El matrimonio y el sexo: Ingmar Bergman/ Philip Roth










Secretos de un matrimonio (1973) Ingmar Bergman

“No importa cuánto sepas, no importa cuánto pienses, no importa cuánto maquines, finjas y planees, no estás por encima del sexo. Es un juego muy arriesgado. Uno no tendría dos tercios de los problemas que tiene si no corriera el albur de la jodienda. El sexo es lo que desordena nuestras vidas normalmente ordenadas” (Philip Roth; El animal moribundo)

"había hecho lo que suelen hacer los hombres casados: un intento de cambiar de vida por medio de la fornícación. Los hombres, de jóvenes, emprenden su vida jodiendo con una chica y casándose luego con ella; más adelante, cuando ya están casados, les surge otra chica, y pretenden salir de su vida igual que entraron, es decir, jodiendo con la nueva."

"¿Qué importancia podía tener lo otro, así, de repente, cuando llevaban años sin hacer el amor más que de higos a brevas, y nunca con auténtica pasión? No es que ella se quejara, porque le pasaba igual a todo el mundo: no conocía ningún matrimonio que no se halla más o menos en la misma coyuntura.
[...]Henry no concebía nada más cruel que una mujer pudiera decirle a su marido: La verdad, ¿qué falta nos hace el sexo?" (Philip Roth; La contravida)

jueves, 7 de junio de 2012

El idilio interrumpido: Fog Line (1970) Larry Gottheim




fog line por zohilof

Conocí este corto de Larry Gottheim gracias al fabuloso libro de Scott MacDonald: The Garden in Machine: A field guide to independent films about place. En este corto Gotteheim alude al llamado "tropo del idilio interrumpido". Esta imagen propia de la cultura norteamericana representa la irrupción de la tecnología en la naturaleza pero de manera armónica. Antonio Santamaría que ha estudiado a fondo este tropo en su extraordinario libro El idilio americano: Ensayos sobre la estética de los sublime, señalaba que: "Se trataba de permitir la irrupción progresiva de la tecnología, del mundo fabril en el jardín edénico americano, logrando mantener el equilibrio pastoril necesario".  
Para apreciar y disfrutar el corto de Gotteheim (pero también para Lumiere, Benning, Lochart, Hsiao Hsien) es necesario paciencia y una lectura topográfica de la imagen, porque solo hay un plano continuo y estático de 10 minutos de un paisaje. A medida que pasan los minutos y la niebla comience a desvanecerse, aunque nunca del todo (imposible no pensar en Double Tide de Sharon Lockhart), iremos vislumbrando un paisaje bucólico y pastoril con árboles y con unos caballos salvajes, (prácticamente imperceptibles por el grano y la niebla a lo que hay que sumar la calidad de la copia) que aparecen en el encuadre. Todo parece muy natural y edénico hasta que somos conscientes de que la imagen del paisaje está atravesada por unos cables de telefónicos. La imagen muestra la irrupción conflictiva de la tecnología en la naturaleza
Scott MacDonald relaciona la película de Gotteheim con Thomas Cole y su cuadro The Oxbow. Los cuadros de Cole son una buena muestra de la representación de ese idilio entre progreso y naturaleza; lo salvaje y lo cultural; donde la naturaleza y la técnica forman un mismo ciclo vital. La visión que Thomas Cole tiene del paisaje se mueve entre lo sublime y lo pintoresco. "Paisajes del Oeste norteamericano realizados por artistas de los que nadie oyó hablar cuando la tierra estaba libre, el ojo todavía inocente y la presencia del Creador resultaba mucho más directa" escribía Thomas Pynchon en El arco iris de la gravedad.
Esta armonización y equilibrio entre lo natural y lo tecnológico surgió en Norteamérica en el siglo XIX y dio lugar a la retórica de lo sublime tecnológico. Scott Macdonald señala la importancia que la pintura paisajistica del siglo XIX ha tenido, no solo en la película de Gotteheim, sino en todo el cine norteamericano. La confrontación entre lo salvaje y lo cultural, entre la naturaleza y la técnica es una de las bases del Western por ejemplo. 

Como Cole, Gottheim asume que el espectador puede reconocer las complejas relaciones entre naturaleza y  desarrollo. Sin embargo, como señala MacDonald esa arcadia entre el progreso y la naturaleza que aparece en la pintura de Thomas Cole ha quedado desmentida por los hechos.Como escribe Alberto Santamaría "Nadie ha podido identificar el punto en que había que detenerse el momento crítico en que cabía esperar una declinación y el progreso dejaría de ser tal". La industrialización y el progreso han roto esa armonía entre la maquina y el jardín que sugería el título del libro de Leo Marx (The machine in the Garden) y la tradición vernácula norteamericana del siglo XIX con Whitman, Emerson, Remigton, Cole. Es eso a lo quiere aludir Larry Gottheim con su corto y de alguna forma pretende denunciar.
Pero Fog Line también es interesante, y MacDonald es un tema que obvia (y eso que el libro en general presenta un acercamiento interdisciplinar), porque representa algo que siempre ha sido común desde el inicio de la historia del cine: un cierto anacronismo estético y desfase histórico. Mientras Gottheim, no sin cierta esquizofrenia (el cine es un invento industrial) decide filmar una paisaje pastoril desde una óptica romántica con lo que persigue desmentir aquel matrimonio ideal entre la naturaleza y la técnica (algo que se había desdicho hace mucho),  Robert Smithson ya había realizado su particular tour por los monumentos de Passaic (1967), centrando su mirada en los paisajes dialécticos del presente: los nuevos paisajes industriales, los vertederos, las ruinas...


martes, 5 de junio de 2012

domingo, 3 de junio de 2012

Erasmus, orgasmus y otros problemas; Carlo Padial


No estaba muerta, estaba de parranda.

En su nuevo libro, Carlo Padial disecciona con un humor irreverente y mordaz la decadencia universitaria europea que representan la becas Erasmus. Padial demuestra tener la misma perspicacia y clarividencia que Cristóbal Fortunez en su blog: Fauna Mongola; una explosiva mezcla de ligereza e ingenio a partes iguales. Padial le quita el disfraz cultural y educativo con que se recubren estas famosas becas universitarias para descubrirnos la otra cara del Erasmus, la que nadie quiere ver. ¿Por qué lo llaman cultura cuando quieren decir sexo? ¿Por qué lo llaman educación cuando quieren decir fiesta? El Erasmus sin eufemismos y ambages se queda en lo que es y todos se niegan a ver: Orgasmus. ¿Y qué es el Erasmus, qué es el Orgasmus? Una manera de follar por toda Europa pagada por tus padres (p.112)  Menos mal que cuando aquel pesimista de Giorgio Agamben, siguiendo la estela benjaminiana, escribía que al hombre contemporáneo se le había expropiado su experiencia estas becas no se habían creado. Sin embargo, los estudiantes de Erasmus no regresan enmudecidos "del campo de batalla", todo lo contrario, regresan con cientos de anécdotas e historias que contar, que se resumen en: vaya fiesta en...vaya tios/as en... Para Padial estas becas no son más que una mascara cultural hecha de tópicos (conocer otras culturas, viajar a otros países, aprender otras lenguas) que sirven para ocultar los comportamientos más disolutos y enmascarar el frágil armazón cultural sobre el que se sustenta. Detrás de toda la fachada cultural del Erasmus se esconde la fiesta (del saber) sin límites. "Vine a Barcelona dispuesta a estudiar pero sobre todo vine con ganas de fiesta. Fiesta mediterránea.Vivir la vida al límite. ¿Cuántas veces más seré joven de esta manera?¿En cuántas ocasiones me encontraré libre de ataduras, independiente, esbelta, con el culo en su sitio y quién sabe cuántas otras cosas de las que ni siquiera soy consciente, pero que me dan fuerza de todos modos?" (p. 77) Estudiantes de toda Europa justifican sus conductas vitales y formas de vida citando a un poeta latino sin saberlo: Carpe diem. El eslogan perfecto para publicitar el Plan de Acción de la Comunidad Europea para la Movilidad de Estudiantes Universitarios a todos los niveles, pero también consigna que resume de forma perfecta todo "movimiento" hedonista y narcisista moderno. 
"El amor es como el sexo anal, parece mucho más fácil en las películas" dice Pablo Barbas, profesor universitario especializado en porno y en Dick-ens. Los personajes que aparecen retratados en libro de Padial solo quieren follar. "¡Que se joda el amor!" dice Dj Kafka., porque como el personaje de El Lamento de Portnoy sabe que "todas las chicas debajo de la ropa tiene un auténtico coño ¡Un coño! ¡Todas tienen coño! ¡Ahí mismo, debajo de la ropa! ¡Coños, para follar!". Lo mismo opina Stephan, el estudiante de arquitectura recién llegado a Barcelona, experto "cazador de vaginas que enseguida detecta el olor a flujo a través de las redes sociales (p. 156) es capaz de hacer dibujos precisos con solo haber visto una vagina durante un segundo. Pero no solo el hombre está obsesionado con satisfacer sus necesidades fisiológicas, en Erasmus, orgasmus y otros problemas los coños, como escribía Antonio J Rodríguez en Fressy Cool, piensan en agrietarse como movimientos sísmicos,  piden a gritos ser ensalivados, desean ser detonados y estallados en esquirlas de carne que chorrea coágulos (Eso sí que es igualdad de género). Pero Carlos Padial lejos de mostrar a unos personajes liberados por la desacralización sexual de la vida moderna  nos lo presenta sobrecargados y confundidos. Una libido desbocada que podría ser una nueva forma de enmascarar la frigidez o la imposibilidad de los sentimientos amorosos. [Véanse películas como Shame(2011) o El sabor de la sandía, (2005].
Pero Carlo Padial también carga las tintas contra la situación de la universidad española (aunque prefiero el retrato divertido y ácido de éste, antes que los lloriqueos de intelectual melancólico de Jordi Llovet en su libro Adiós a la universidad)."Sobre la universidad estoy maravillada por el nivel de la educación pública española, funciona con la precisión de una matadero de cerdos. Son constantes en la producción el embutido social y cultural. La educación es tan buena como el embutido. Los alumnos entran por una puerta y salen por otra, convertidos en unos buenos chorizos de cantimpalo" (p. 108). Padial comparte con Flaubert la opinión de que si la sociedad continúa por este camino veremos a místicos otra vez; como muestra Domingo, el profesor de Historia del Arte en la Universidad Autónoma que deja las aulas para convertirse en mendigo: "Lo que veo en mi acto de indigencia, y llega de forma inexorable, el fin que perseguí todos estos años de docencia, era convertirme en un místico cultural, hacer presentes a los fantasmas de nuestra historia" (p.192)
No obstante y a pesar de todo, quizás el Erasmus sea la muestra más palpable de que la cultura no está muerta, está de parranda tomando cañas por toda Europa.