lunes, 20 de febrero de 2012

El paseo y su experiencia


Im wind schreitende (Woman walking in the wind); Paul Klee 1926
Werkemeister Armoniak(2000) Bela Tarr

"...paseaba y me fingía un paseo... ya no era capaz de dar un paseo, me había fingido mi paseo hasta Wilten, fingido la tarde entera, mi miseria entera, fingido sólo nuestra miseria entera... actuaba dentro de mí conmigo, como conmigo, como en una mala novela... porque un paseo fingido no es un paseo, aunque sea pesar de todo un paseo... sólo parece como un paseo, como el paseo de un paseo... así pues, me fingí ese paseo mío, y de hecho el paseo fingido de un paseo que no era un paseo..." (Amras; Thomas Bernhard)

"-Pasear -respondí yo- me es imprescindible, para animarme y para mantener el contacto con el mundo vivo, sin cuyas sensaciones no podría escribir media letra más ni producir el más leve poema en verso o prosa. Sin pasear estaría muerto, y mi profesión, a la que amo apasionadamente, estaría aniquilada. Sin pasear y recibir informes no podría tampoco rendir informe alguna ni redactar el más mínimo artículo, y no digamos toda una novela corta. Sin pasear no podría hacer observaciones ni estudios. [...] En un bello y dilatado paseo se me ocurren mil ideas aprovechables y útiles. Encerrado en casa, me arruinaría y secaría miserablemente. Para mí pasear no sólo es sano y bello, sino también conveniente y útil. Un paseo me estimula profesionalmente y a la vez me da gusto y alegría en el terreno personal; me recrea y consuela y alegra, es para mí un placer al mismo tiempo tiene la cualidad de que me excita y acicatea a seguir creando, en tanto que me ofrece como material numerosos objetos pequeños y grandes que después, en casa, elaboro con celo y diligencia. Un paseo está siempre lleno de importantes manifestaciones dignas de ver y sentir." (El paseo; Robert Walser)

"Es posible que el paseo sea la forma más pobre de viaje, el más modesto de los viajes. Y sin embargo, es uno de los que más decididamente implica las potencias de la atención y la memoria, así como las ensoñaciones de la imaginación y ello hasta el punto de que podríamos decir que no puede cumplirse auténticamente como tal sin que ellas acudan a la cita. Pasado, presente y futuro entremezclan siempre sus presencias en la experiencia del presente que acompaña al Paseante y le constituye en cuanto tal".  (Kantspromenade: invitación a la lectura de Walter Benjamin; Miguel Morey)

domingo, 19 de febrero de 2012

Shame(2011) Steve Mcqueen

1.La crisis del sujeto masculino
Shame no es una película sobre un hombre adicto al sexo. Como tampoco El club de la lucha es un libro o una película sobre una adicto a las peleas.  La comparación con El club de la lucha no es gratuita.  Ambas retratan la crisis del sujeto masculino contemporáneo y ambas lo hacen dentro del espacio urbano de la ciudad. Dice Asbjørn Grønstad en su libro sobre la violencia y la masculinidad en el cine americano: In Fight Club, masculinity itself is a crisis scene, society an urban nightmare labyrinth disrupted by the seething,denatured and corralled male ego it was built to control[1]. ¿Acaso, no trata Shame sobre esto?

Nada nuevo pensarán algunos; cierto. La crisis del sujeto masculino la podemos encontrar retratada en Querelle(1981) o Un año con 13 de Lunas (1979) ambas de Fassbinder. Y en el cine contemporáneo es muy habitual ver al sujeto masculino en permanente crisis de identidad: Comment je me suis disputé... (ma vie sexuelle)(1996) Arnaud Desplechin, Greenberg(2010) Noah Baumbach,  American Beuty(1999) Sam Mendes....
Me viene a la mente Beu Travail (1999) de Claire Denis. Aquellos legionarios entrenando en el desierto, esas férreas coreografías realizadas bajo un sol abrasador. Epítome de una masculinidad exarcerbada. En toda aquella orquestación milimétrica de los cuerpos, en toda aquella disciplinada virilidad, se encontraba un intento de disimular la crisis de la masculinidad.
Lo mismo ocurre con Brandon. Su compulsión sexual enmascara el vació de su identidad, detrás de esa aparente masculinidad se oculta la crisis de sujeto masculino contemporáneo. Tras su meticulosidad y orden,  el caos. Brandon, un hombre al que la palabra compromiso le hace temblar y resquebraja sus entrañas. Lo suyo es el puro goce egocéntrico, la búsqueda de placer sexual narciscista. "El sexo es un sistema de formas egoístas que giran alrededor del sol de la vanidad" decía Kamtchowsky en Las teorías salvajes de Pola Oloirarac. [2] Para qué cargar con la familia entonces si ésta dificultad la posibilidad de que Brandon satisfaga sus deseos. (Recuérdese la escena en la que la hermana pilla a Brandon en pleno acto de onanismo).

2. La imposibilidad de amar
Bauman: "Cuando el sexo significa evento fisiológico del cuerpo y la sensualidad no evoca más que una sensación placentera, el sexo no libera de sus supernumerarias, inútiles y agobiantes. Muy por el contrario, se sobrecarga".[3]
Esta insoportable levedad del sexo de la que habla Bauman es la que sufre en sus propias carnes Brandon. Y quizás sea el motivo primero de sus crisis. Atrás quedan aquellos años en  los que otro Brandon se "hinchaba" a follar con una desconocida sin que esto supusiese mayores problemas o quebraderos de cabeza. No parece raro, entonces, que el personaje de Shame diga que, si pudiese escoger en qué época vivir, elegiría, sin atisbo de duda, los años 60. 
El Brandon de Shame recuerda al Ben Draper de Mad Men. Detrás de la cuidada imagen de estos dos hombres se oculta el vértigo ante la inminente caída al vacío del sujeto masculino. Mujeriegos narcisistas incapaces de encontrar el amor.


La problemática a la que se enfrenta Brandon es el abismo entre el poder y el querer, la distancia que los separan es insuperable. No puede querer. En la primera ocasión que en el sexo aparecen sentimientos su miembro viril falla. Recordemos a Houellebecq: "el amor, fenómeno raro, artificial y tardío, solo puede nacer en condiciones especiales, que pocas veces se reúnen y que son de todo opuestas a la libertad de costumbres que caracteriza la vida moderna". [4]
Brandon está condenado. No hay salvación posible. Bret Easton Ellis tiene razón cuando escribe: Creo que ya no nos queda ningún sentimiento.  

[1] Grønstad, Grønstad: Transfiguration: violence, death and masculinity in American cinema, Amsterdam University Press, 2008.
[2] Oloixarac, Pola: Las teorías salvajes. Alpha Decay, 2010, p. 94
[3] Bauman, Zygmunt: Amor líquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Fondo de Cultura Ecónomica, Maadrid, 2011, p. 52
[4] Houllebecq, Michel: Ampliación del campo de batalla. Anagrama, Barcelona, 2006, p. 147

jueves, 16 de febrero de 2012

Under dir die Stadt (The city below, 2010) El eclipse financiero








Under dir die Stadt (The city below, 2010) Christoph Hochäsler

Se ha señalado en múltiples ocasiones: la herencia del cine moderno europeo ha aparecido reformulada en el cine asiático. Si pensamos en la figura fundamental de Michelangelo Antonioni encontramos ciertos ecos de su herencia en el cine de Tsai Ming Liang, Pen Ek- Ratanaruaga o Wong Kar- Wai.  El final de Syndromes and Century de Apichapong Weerasethakul tenía un remedo explícito al Eclipse de Antonioni. Under dir die Stadt (The city below, 2010) de Christoph Hochhäusler es una película alemana que me parece una portentosa reactualización de la obra de Antonioni. 
En la famosa entrevista que Jean Luc Godard realizó a Michelangelo Antonioni para Cahiers du Cinema, el cineasta italiano le explica lo siguiente sobre su película: "La crisis del El Eclipse es una crisis de sentimientos". Al final de la película los personajes desaparecían dejando paso a un paisaje vacío. Doménec Font lo describía de la siguiente manera: "La historia no ha llegado a su término, pero los personajes se eclipsan. El vacío de la historia ha dejado paso a la composición de imágenes vacías del barrio del Eur (complementadas con sonidos atonales) en cuya figuración se reconoce el informalismo y la abstracción". Hasta que una luz fuerte inunda la pantalla junto a la palabra FINE.
En final de Under dir die Stadt resuena El Eclipse. El personaje de Svenja sale a correr y la vemos sumergirse en la oscuridad. Su figura desaparece. El final no ha llegado su término. Comienzan entonces una serie de planos de los edificios financieros del centro de Frankfurt. No hay FINE todavía. Vemos los cuerpos desnudos de Svenja y Cordes tumbados en la cama de un hotel. Lo que quizás en un primer momento nos sobresalté porque dábamos por hecho que esa relación no continuaría. Svenja se levanta de la cama y se dirige hacia la ventana; descorre la cortina y vemos que en la calle la gente huye (de qué) y grita (por qué). Entonces Svenja se gira hacia Cordes y le dice: Ha comenzado.
Si en El Eclipse lo que había era una crisis de sentimientos que se metaforizaba a través de los espacios vacíos, en Under dir die Stadt el eclipse afecta a las finanzas y la economía. El volumen macizo de esa arquitectura de vidrio y cemento (Ballard dixit) es la ostentosa escenificación del capitalismo financiero, de su poder frío e impersonal; la representación de los brillantes intereses del capital que hasta hace bien poco relucían deslumbrantes pero han acabado eclipsándose. "La arquitectura refleja nuestras vanidades y aspiraciones, nuestras debilidades y ambiciones, así como nuestros complejos" decía Deyan Sdjic en su libro La arquitectura del poder.

lunes, 6 de febrero de 2012

El elogio al coño: Antonio J. Rodríguez - Henry Miller - Philip Roth

"Aquellos coños que piensan en agrietarse como movimientos sísmicos. Coños que piden a gritos ser ensalivados. Coños que desean ser detonados y estallados en esquirlas de carne que chorrea coágulos. Olimpiadas; salto de altura: conocer dónde quieres situar tu listón. Lo chic, la ropa usada. El tatuaje. ¿A qué se dedica toda esta gente? Artistas del láser, ex convictos, copywriters, drogadictos, pornógrafos, personal shopper, oligofrénicos. Profesionales. No mantenemos sexo desde hace siglos, quise decirle: supera ese baldón, y entonces es que tienes los huevos muy-muy duros. Coños reventados en potencia. Coños que sudan y huelen a champú de huevo. Coños comestibles para moder. No chillan, aguantan la punzada del colmillo que se hunde en la carne blanda. Resisten. Coños que expulsan sangre CMYK tumefactos, como costras o ungüentos para el paladar calman la destrucción a la que el mundo los aboca. No es el ventilador el que gira, es el garito en sí. Nosotros. Electricidad Zombi-Burguers. Manos superpuestas. Lovers.
Y de repente, ya no podía follar.
Fin del moderneo."
(Fresy cool; Antonio J. Rodríguez)
 "Hay coños que ríen y coños que hablan; hay coños locos, histéricos, en forma de ocarinas y coños lujuriantes, sismográficos, que registran la subida y la bajada de la savia; hay coños caníbales que se abren de par en par como las mandíbulas de una ballena y te tragan vivo; hay también coños masoquistas que se cierran como las ostras y tienen conchas duras y quizás una perla o dos dentro; hay coños ditirámbicos que se ponen a bailar en cuanto se acerca el pene y se empapan de éxtasis; hay coños puercoespines que sueltan sus púas y agitan banderitas en Navidad; hay coños telegráficos que practican el código Morse y dejan la mente llena de puntos y rayas; hay coños políticos que están saturados de ideología y que niegan hasta la menopausia; hay coños vegetati¬vos que no dan respuesta, a no ser que los extirpes de raíz; hay coños religiosos que huelen como los adventistas del Séptimo Día y están llenos de abalorios, gusanos, conchas de almejas, excrementos de oveja y de vez en cuando migas de pan; hay coños mamíferos que están forrados con piel de nutria e hibernan, durante el largo invierno; hay coños navegantes equipados como yates, buenos para solitarios y epilépticos; hay coños glaciales en los que puedes dejar caer estrellas fugaces sin causar el menor temblor; hay coños diversos que se resisten a cualquier clasificación o descripción, con los que te tropiezas una vez en la vida y que te dejan mustio y marcado; hay coños hechos de pura alegría que no tienen nombre ni antecedente y éstos son los mejores de todos, pero, ¿a dónde han ido a parar? Y, por último, existe el coño que lo es todo y a éste vamos a llamarlo supercoño, pues no es de esta tierra, sino de ese país radiante adonde hace mucho tiempo nos invitaron a huir." (Trópico de Capricornio; Henry Miller)
"Todas las chicas que él ve (agárrate a la brocha, que me llevo la escalera) al final resulta que tienen entre las piernas... un auténtico coño. ¡Sorprendente! ¡Para quedarse con la boca abierta! Aún no ha logrado superar la fantástica idea de que cuando miras a una chica, ¿qué es lo que sin duda alguna lleva puesto? ¡Un coño! ¡Todas tienen coño! ¡Ahí mismo, debajo de la ropa! Coños, para follar. Y, doctor, Señoría, cómo se diga, para él no parece haber diferencia entre lo que saca en limpio y lo que no, porque mientras bombea el coño de hoy lo que hace es soñar con el coño de mañana." (El lamento de Portnoy; Philip Roth)