martes, 2 de octubre de 2012

Cosmopolis (2012), de David Cronenberg

 El fracaso de la sublimidad tecnofinanciera.

A la pregunta de cómo reaccionó cuando supo que David Cronenberg quería adaptar su novela, Don Delillo declara que: 
"Estaba encantado. Me perdí alguna de sus primeras películas, pero al menos desde Dead Ringer, la he visto todas. Me gustan particularmente Crash y Existenz, y por supuesto A history of Violence. Al principio me pregunté si sería el tipo de material con el que habitualmente trabaja. No lo creía, pero pensé que podría ser algo bueno, una oportunidad para él para abordar el tema de forma original. De todas maneras, estaba seguro que podría hacer el contenido del libro visualmente impactante, de manera que sorprendería a todos, incluyéndome a mí. No tenía ni idea de lo qué estaba haciendo, pero sabía que no sería convencional." [1]

El propio Don Delillo dice que Cosmopolis de Cronenberg  es totalmente fiel al espíritu de la novela:
 "Sí lo hice, y fue increíblemente cercano al libro. Por supuesto, Cronenberg corto algunas escenas que no funcionaron, pero es totalmente fiel al espíritu de la novela. Por supuesto, no tuve ninguna intención de realizar comentarios cuando lo leí (el guión), se había convertido en una película de Cronenberg. Es mi novela pero es su película, no ha duda sobre eso. Luego, el pasado Marzo, una vez terminada, vi la película en Nueva York. Estaba realmente impresionado. Es tan inflexible como pueda ser. Me gusto desde el principio, desde los títulos de crédito: qué idea tan increíble comenzar con Jackson Pollock y terminar con Rothko..."
Junto con el final de la película, la introducción de Pollock y Rothko es el cambio más importante (no el único) que Cronenberg realiza con respecto al original de Delillo. En el final de la novela Erick Parker se ve a sí mismo como una especie en un set de rodaje. Sobre esta modificación Cronenberg declara:
"Sí, cuando lo leí, pensé: no está sucediendo realmente, está solo en la mente de Parker. No puedo creerlo. Y no podría verme a mí mismo filmando una docena de cuerpos desnudo en la calle de Nueva York. Soy muy receloso a las películas dentro de películas. Puede ser interesante, pero solo cuando es adecuado. Es uno de principales cortes que hice al libro, junto con la señora de las bolsas, la mujer sin hogar que encuentran en el coche cuando vuelven de la rave. Filmé esa escena, pero finalmente pensé que la situación era inverosímil, artificial, así que la quité". 

Una vez detallado, de manera sucinta, los cambios y modificaciones que la película tiene frente a la novela, y que Delillo dice que Cronenberg se ha mantenido fiel al espíritu de la novela, debería quedar zanjado el debate que siempre surge cuando se adapta al cine una gran novela de un escritor consagrado. Me importa poco discutir si la novela es mejor que la película. Lo que me interesa es la modificación más interesante, y pertinente, que Cronenberg realiza: lo títulos de crédito; y a partir de ahí hablar de algunos temas que trata la película. Que nadie piense que lo digo con tono de boutade porque la presencia de Pollock y Rothko no es gratuita ni baladí. Que sobre sus cuadros se deslicen las letras y los nombres de todos los implicados en la película seguramente sea el motivo para que el público y los críticos no le presten la atención que merece a esta aparición de dos de los máximos representantes de expresionismo abstracto norteamericano. Como hemos visto, y aunque no da razones, al propio Delillo le ha parecido una idea sorprendente comenzar con ellos. ¿Por qué es tan acertado abrir y cerrar Cosmopolis con Pollock y Rothko? ¿Qué tienen que ver estos dos pintores con la obra de Delillo? ¿Por qué decide introducirlos Cronenberg en su película? La presencia de Rothko ya aparece cuando la marchante de arte que interpreta Juliette Binoche, después de follar en la limusina, le diga a Parker que hay un cuadro de Rothko en manos privadas que está a la venta. Pero el billonario y arrogante Parker no se conforma con un cuadro, quiere comprar toda la "Capilla Rothko" (que está en Huston) para meterla en su casa. De poco sirve que Didi Fancher (Binoche) le intente explicar que no está a la venta y que la capilla pertenece al mundo y no puede comprarla. Parker le contesta que la mantendrá intacta en su casa y que los dueños no tienen que preocuparse. En la película el deseo comprar la capilla de Rothko queda como un signo de la arrogancia y la fanfarronería del personaje, pero también como signo de que el mercado acaba absorbiéndolo todo. Pero en la novela,  Fancher le da una explicación:
"—Creo que definitivamente quieres ese Rothko. Algo carillo. Pero sí, es absolutamente necesario que te hagas con él.
—¿Por qué?
—Te recordará que aún estás vivo. Tú tienes algo que te hace receptivo a los misterios.
Apoyó con levedad el dedo corazón en el surco entre sus nalgas.
—Los misterios —dijo."




Las nuevas tecnología, junto con los medios de comunicación e internet, han eliminado y evaporado las fronteras espacio-temporales que regían el mundo y servían de coordenadas en nuestra vida. La globalización, ayudada por instantaneidad y la ubicuidad que permite la tecnología moderna provocan que inmensas cantidades de dinero se muevan por todo el mundo siendo imposible representarlas o imaginarlas. El dinero se ha vuelto algo informe, abstracto, ubicuo e irracional, por lo tanto irrepresentable. Sin embargo el dinero habla por sí mismo. Esta idea de la desmaterialización, estaba presente en Los Jugadores, la cuarta novela de Delillo, en la que se trataban las relaciones entre capitalismo y terrorismo.

 "Dentro de algunos de los cubos de granito, o de una torre de cromo, aquí y allá, la gente clasificaba dinero de diversos tipos, millones capaces de aturdir a cualquiera, propulsados por las máquinas, escaneado, codificado, archivado, limpio, envuelto y embalado en camiones, todo ello en medio de un estrépito de alta velocidad, ese desgarro sonoro e intrínseco a cualquier actividad próxima a la fecha límite. Había visto las salas donde se procedía a la codificación, el microfilmado de cheques, el desplazamiento del dinero, que se encogía al moverse y comenzaba a eludir todo intento de visualización, el paso de la existencia en papel a las secuencias electrónicas, su significado más complejo a cada nuevo paso, más difícil de nombrar. La totalidad del proceso era una condensación, un despojamiento de las propiedades accidentales del dinero, del tacto mismo del dinero" [2]

Si en 1977 el dinero estaba perdiendo su tacto, en el 2012, con su total transformación en cibercapital, se ha convertido en mera especulación, en un juego electrónico, como decía Paul Virilio. Es la virtualización completa del sistema capitalista.


Pero como bien advertía Slavoj Zizek, la virtualización del capitalismo tiene la misma paradoja que el electrón en la física de las partículas elementales:
"La masa de cada elemento en nuestra realidad está compuesta de su masa en reposo más el sobrante proporcionado por la aceleración de su movimiento; sin embargo, la masa de un electrón en reposo es cero, su masa consiste sólo en el sobrante generado por la aceleración de su movimiento, como si nosotros estuviéramos tratando con una nada que sólo adquiere alguna substancia engañosa hilándose mágicamente con un exceso de sí mismo. ¿No funciona el capitalismo virtual de hoy de una manera homóloga: su “valor neto” es cero, él opera directamente sólo con el sobrante que pide prestado del futuro?" [3]



En la novela, antes de pronunciar esta frase, Didi Fancher señala:
"Crecí cómodamente. Me llevo un tiempo pesar en el dinero y en realidad se mira. Comencé a mirarlo. Mirar muy de cerca las cuentas y las monedas. Aprendí como se sentía ganar dinero y gastarlo. Se sentía intensamente satisfactorio. Me ayudó a ser persona. Pero ya no sé lo que es el dinero". [4]
En las palabras de Fancher resuenan las que pronuncia Klara Kax en Submundo, una de las novelas más conocidas de Delillo:
"Muchas cosas que se hallaban ancladas en el equilibrio de poder y el el equilibrio de terror parecen haberse desatado. Hoy en día, las cosas no tienen límite. Yo ya no entiendo el dinero. El dinero se ha desatado" [5]
El dinero se ha vuelto algo abstracto. Sin límites humanos. Descentralizado. Un flujo informe en el que es imposible diferenciar nada; como un cuadro de Pollock.



La película comienza con la cámara moviéndose hacia la derecha de la superficie de la tela de un cuadro. A medida que la cámara se desplaza, la tela va cubriéndose de brochazos de pintura, salpicaduras, goteos, líneas negras y blancas, hasta que se imprime el título de la película. Sin ningún género de dudas, la imagen que se crea es un fragmento de un cuadro de Jackson Pollock ¿quizás Number 31 (1950)? La imagen está tan cerca que casi podemos apreciar la textura de la pintura. Pero ¿por qué comenzar Cosmopolis con Pollock? Esa heterogeneidad caótica que Pollock consigue por medio del action painting transmite la idea de catástrofe e inminente caos que sin duda ronda al personaje de Parker durante toda la película. Lo fluido, lo orgiástico y lo informe que trasmiten los goteos y las salpicaduras es como señalaba el crítico B.H Friedman: an image of energy and its abstraction as money [6]



Las pinturas de Rothko son conocidas por su capacidad de evocar lo sublime. Los saturados campos de color que aparecen en sus cuadros transmiten una sensación de vastedad e inmensidad pero sin ideas religiosas de por medio. Es un sublime completamente secularizado. Rothko consigue evocar las propiedades kantianas de los sublime: la grandeza, lo misterioso, el infinito pero por medio de la luz y el color.  José Luis Molinuevo, en su libro Humanismo y nuevas tecnologías, apuntaba que lo sublime en la actualidad no tiene ya nada que ver con la naturaleza sino que aparece vinculado a la tecnología. Aunque el término sigue estando relacionado con la grandeza y el infinito no procede de lo natural sino de lo artificial. "Su término no es la experiencia de plenitud sino de vacío" [7]. En Cosmopolis hay un sublime financiero que por supuesto es inseparable de la tecnología. Nuestra época es la era del cibercapital, donde el dinero se ha desmaterializado y desterritorializado, convirtiéndose en una entidad abstracta observable sólo a través de los efímeros dígitos de una pantalla brillante. En la conversación que mantienen Vija Kinki y Parker, ésta le dice: El dinero ha perdido su cualidad narrativa, como la pintura en su momento. El dinero se habla a sí mismo. El brillo de las pantallas es el el brillo del cibercapital. Tan radiante y seductor. El dinero en Cosmopolis es algo abstracto y especulativo que está más allá de la compresión humanas porque ha perdido sus límites. 


Está claro que Eric Parker busca su propia destrucción. La muerte final de Parker no sería tanto un asesinato como un suicidio. ¿Cómo podemos entender el comportamiento autodestructivo de Parker? ¿por qué desea morir? Cuando Lenno Levin y Parker se encuentran, Levin le espeta: Tu vida es una contradicción por eso has diseñado tu caída. Parker es un Ícaro financiero que pretende alcanzar la sublimidad y la plenitud pero acaba topándose con el vacío. Es el colapso de las promesas de sublimidad tecnofinacieras, el fracaso de su anhelada trascendencia. Cronenberg acaba con Lenno Levin apuntando a la cabeza de Eric Parker. La muerte de Parker es una autoinmolación, un acto de "terrorismo financiero" que tendrá consecuencias globales. Pero en la novela, Delillo nos aclara más detalladamente los anhelos del personaje cuando éste se percata de que está muerto:
"O mierda estoy muerto
Siempre había tenido la aspiración de convertirse en polvo cuántico, de trascender su masa corporal, el blando tejido que recubre los huesos, los músculos y la  grasa. La idea consistía en vivir más allá de los límites asignados, en un chip, en un  disco, mera colección de datos, en un remolino, un giro radiante, una conciencia salvada La tecnología era inminente o no lo era. Era algo cuasimítico. Era el siguiente paso natural. Nunca sucedería. Es ahora cuando sucede, un avance evolutivo que necesitaba sólo de la configuración práctica de un  mapa del sistema nervioso para traducirlo a un soporte de memoria digital. Ése había de ser el golpe maestro del capital cibernético, ampliar la experiencia humana hacia el infinito en tanto medio propicio para el crecimiento empresarial y de las inversiones, de la acumulación de beneficios,de poderosas inyecciones de retroinversión".
 El dolor y la muerte interfieren en su aspiraciones de inmortalidad:  "las cosas que le hacían ser quien era a duras penas podían identificarse, y mucho menos convertirse en meros datos". Eric, después de meditar y nombrar una serie de sensaciones y experiencias intransferibles, se percata de que no "son convertibles a una sublimación". Los anhelos de descorporalización e inmaterialización para entrar en un flujo de información fracasan, y con ello las promesas de éxtasis, inmortalidad y sublimidad. El colapso y el fin de la distopía del cibercapital provocan la aparición de las ruinas del futuro.


Así es como títulaba Don Delillo su conocido ensayo sobre el 11-S In the ruins of the future: Reflections on Terror and Loss in the Shadow of September publicado en Harpers en 2001:
"En la pasada década el aumento de los mercados de capital ha dominado el discurso y formado la conciencia global. Las multinacionales han llegado a parecer más importantes e influyentes que los gobiernos. La dramática subida de los índices de Dow Jones y de la velocidad de internet nos convoco a todos a vivir en el futuro, en el resplandor de la utopía del cibercapital, porque no hay memoria allí, es donde los mercados no están controlados y el pontencial de inversión no tiene límites". [7]
Han pasado 10 años desde que Don Delillo escribió la novela. A la vista de los hechos, y sabiendo cómo estamos, el libro fue profético, pero la película de Cronenberg es estrictamente contemporánea.


[1] Las declaraciones de David Cronenberg y Don Delillo están sacadas de unas entrevistas que aparecen  en el press book de la película. Lo he subido por si queréís ojearlo.
https://www.dropbox.com/s/qs1wij0pkoiw1cp/Cosmopolis.pdf
[2] Delillo, Don. Los jugadores. Barcelona. Seix Barral. 2004.
[3] Zizek, Slavoj: Have Michael Hardt and Antonio Negri rewritten the communist manifiesto for the Twent First Century? Rethinking Marxim Volume 13, Number 3/4 2001 http://www.egs.edu/faculty/slavoj-zizek/articles/have-michael-hardt-and-antonio-negri-rewritten-the-communist-manifesto-for-the-twenty-first-century/
[4] Delillo, Don: Cosmopolis. Barcelona. Seix Barral. 2005
[5] Delillo, Don: Submundo. Barcelona. Seix Barral. 2009, p. 86
[6] Friedman B.H: Jackson Pollock. Energy made visible. New York. Da Capo Press 1995, p. 243
[7] Molinuevo, José Luis: Humanismo y nuevas tecnologías. Madrid. Alianza, 2004, p. 129
[8] http://www.guardian.co.uk/books/2001/dec/22/fiction.dondelillo

4 comentarios :

Roberto Amaba dijo...

Hola, qué tal,

Después de ver la peli y de leer críticas surrealistas o directamente incompetentes, al fin un texto de verdad y con verdades.

Los anhelos de descorporalización, inmaterialización para entrar en un flujo de información fracasan, y con ello las promesas de éxtasis, inmortalidad y sublimidad.

Llevo tiempo trabajando el tema y es uno de los resultados que siempre se repiten. Y cuando un resultado se repite las suficientes veces ya sabemos que hay que empezar a tomarlo en serio. El problema es que el discurso contrario caló en su momento y muchos parecen no haberse dado cuenta de que no es que fuera una mentira -lo era desde su mismo nacimiento- sino que es una mentira inservible, obsoleta y, lo peor, dañina a todos los niveles (académico, humano, social).

Un saludo.

Horacio Muñoz Fernández dijo...

Hola Roberto. Me alegra saber que te ha gustado el texto.
Tienes toda la razón. Yo también he leído unas cuantas críticas sobre la película que me han sorprendido bastante. A Oscar Brox en Miradas y a Iván Villarmea en Cuartaparede les he hecho el mismo comentario. Cualquiera que se haya leído el libro tenía que saber a qué apuntaba la presencia de Pollock y Rothko. Por supuesto la gente parece estar más preocupada en detectar qué ha suprimido Cronenberg que en hablar de verdaderamente de lo que importa.
Que si viaje a los infiernos, que si vacío emocional.... Cada uno es libre de interpretar y decir lo que quiera, desde citar a Sloterdijk y a Baudelaire (Gennisel en Dirigido) hasta decir que la película de Cronenberg es abstracta por eso acaba con Rothko (Brox). Pero el tema de la película es otro y la presencia de Pollock y Rothko apuntan a hacia lo mismo: la desmaterialización del dinero y el fracaso de la utopía del cibercapital.

Un saludo.

Roberto Amaba dijo...

Horacio,

No he leído el libro, y la crítica de ÓScar me gusta salvo por lo mismo que a ti. La película deja las cosas claras sobre el fracaso de esa cuestión: la retahíla de "des-" posmodernas. Algunos siguen a vueltas con ellas y con el cyberpunk de la misma manera que podían seguir reivindicando los anhelos de desmaterialización y la utopía del mundo eléctrico que tan de moda estuvieron en la Belle Epoque, que al menos tenían una relación con la realidad más consistente.

Un saludo.

manipulador de alimentos dijo...

Otra criatura pretenciosa del Sr. Cronenberg (por qué no seguir el camino de 'Promesas del Este'?), perdido en sus masturbaciones capitalistas y apocalípticas disfrazadas de vampiros...