domingo, 3 de junio de 2012

Erasmus, orgasmus y otros problemas; Carlo Padial

En su nuevo libro, Carlo Padial disecciona con un humor irreverente y mordaz la decadencia universitaria europea que representan la becas Erasmus. Padial demuestra tener la misma perspicacia y clarividencia que Cristóbal Fortunez en su blog: Fauna Mongola; una explosiva mezcla de ligereza e ingenio a partes iguales. Padial le quita el disfraz cultural y educativo con que se recubren estas famosas becas universitarias para descubrirnos la otra cara del Erasmus, la que nadie quiere ver. ¿Por qué lo llaman cultura cuando quieren decir sexo? ¿Por qué lo llaman educación cuando quieren decir fiesta? El Erasmus sin eufemismos y ambages se queda en lo que es y todos se niegan a ver: Orgasmus. ¿Y qué es el Erasmus, qué es el Orgasmus? Una manera de follar por toda Europa pagada por tus padres (p.112)  Menos mal que cuando aquel pesimista de Giorgio Agamben, siguiendo la estela benjaminiana, escribía que al hombre contemporáneo se le había expropiado su experiencia estas becas no se habían creado. Sin embargo, los estudiantes de Erasmus no regresan enmudecidos "del campo de batalla", todo lo contrario, regresan con cientos de anécdotas e historias que contar, que se resumen en: vaya fiesta en...vaya tios/as en... Para Padial estas becas no son más que una mascara cultural hecha de tópicos (conocer otras culturas, viajar a otros países, aprender otras lenguas) que sirven para ocultar los comportamientos más disolutos y enmascarar el frágil armazón cultural sobre el que se sustentan. Detrás de toda la fachada cultural del Erasmus se esconde la fiesta (del saber) sin límites. "Vine a Barcelona dispuesta a estudiar pero sobre todo vine con ganas de fiesta. Fiesta mediterránea.Vivir la vida al límite. ¿Cuántas veces más seré joven de esta manera?¿En cuántas ocasiones me encontraré libre de ataduras, independiente, esbelta, con el culo en su sitio y quién sabe cuántas otras cosas de las que ni siquiera soy consciente, pero que me dan fuerza de todos modos?" (p. 77). Estudiantes de toda Europa justifican sus conductas vitales y formas de vida citando a un poeta latino sin saberlo: Carpe diem. El eslogan perfecto para publicitar el Plan de Acción de la Comunidad Europea para la Movilidad de Estudiantes Universitarios a todos los niveles, pero también consigna que resume de forma perfecta todo "movimiento" hedonista y narcisista moderno. 

"El amor es como el sexo anal, parece mucho más fácil en las películas" dice Pablo Barbas, profesor universitario especializado en porno y en Dick-ens. Los personajes que aparecen retratados en libro de Padial solo quieren follar. "¡Que se joda el amor!" dice Dj Kafka., porque como el personaje de El Lamento de Portnoy sabe que "todas las chicas debajo de la ropa tiene un auténtico coño ¡Un coño! ¡Todas tienen coño! ¡Ahí mismo, debajo de la ropa! ¡Coños, para follar!". Lo mismo opina Stephan, el estudiante de arquitectura recién llegado a Barcelona, experto "cazador de vaginas que enseguida detecta el olor a flujo a través de las redes sociales (p. 156) es capaz de hacer dibujos precisos con solo haber visto una vagina durante un segundo. Pero no solo el hombre está obsesionado con satisfacer sus necesidades fisiológicas, en Erasmus, orgasmus y otros problemas los coños, como escribía Antonio J Rodríguez en Fressy Cool, piensan en agrietarse como movimientos sísmicos,  piden a gritos ser ensalivados, desean ser detonados y estallados en esquirlas de carne que chorrea coágulos". Pero Carlos Padial, lejos de mostrar a unos personajes liberados por la desacralización sexual de la vida moderna, nos los presenta sobrecargados y confundidos. Una libido desbocada que podría ser una nueva forma de enmascarar la frigidez o la imposibilidad de los sentimientos amorosos. 

Pero Carlo Padial también carga las tintas contra la situación de la universidad española (aunque prefiero el retrato divertido y ácido de éste, antes que los lloriqueos de intelectual melancólico de Jordi Llovet en su libro Adiós a la universidad )."Sobre la universidad estoy maravillada por el nivel de la educación pública española, funciona con la precisión de una matadero de cerdos. Son constantes en la producción el embutido social y cultural. La educación es tan buena como el embutido. Los alumnos entran por una puerta y salen por otra, convertidos en unos buenos chorizos de cantimpalo" (p. 108). Padial comparte con Flaubert la opinión de que si la sociedad continúa por este camino veremos a místicos otra vez; como muestra Domingo, el profesor de Historia del Arte en la Universidad Autónoma que deja las aulas para convertirse en mendigo: "Lo que veo en mi acto de indigencia, y llega de forma inexorable, el fin que perseguí todos estos años de docencia, era convertirme en un místico cultural, hacer presentes a los fantasmas de nuestra historia" (p. 192).



1 comentario :

Boyero dijo...

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