jueves, 7 de junio de 2012

El idilio interrumpido: Fog Line (1970) Larry Gottheim




fog line por zohilof

Conocí este corto de Larry Gottheim gracias al fabuloso libro de Scott MacDonald: The Garden in Machine: A field guide to independent films about place. En este corto Gotteheim alude al llamado "tropo del idilio interrumpido". Esta imagen propia de la cultura norteamericana representa la irrupción de la tecnología en la naturaleza pero de manera armónica. Antonio Santamaría que ha estudiado a fondo este tropo en su extraordinario libro El idilio americano: Ensayos sobre la estética de los sublime, señalaba que: "Se trataba de permitir la irrupción progresiva de la tecnología, del mundo fabril en el jardín edénico americano, logrando mantener el equilibrio pastoril necesario".  
Para apreciar y disfrutar el corto de Gotteheim (pero también para Lumiere, Benning, Lochart, Hsiao Hsien) es necesario paciencia y una lectura topográfica de la imagen, porque solo hay un plano continuo y estático de 10 minutos de un paisaje. A medida que pasan los minutos y la niebla comience a desvanecerse, aunque nunca del todo (imposible no pensar en Double Tide de Sharon Lockhart), iremos vislumbrando un paisaje bucólico y pastoril con árboles y con unos caballos salvajes, (prácticamente imperceptibles por el grano y la niebla a lo que hay que sumar la calidad de la copia) que aparecen en el encuadre. Todo parece muy natural y edénico hasta que somos conscientes de que la imagen del paisaje está atravesada por unos cables de telefónicos. La imagen muestra la irrupción conflictiva de la tecnología en la naturaleza
Scott MacDonald relaciona la película de Gotteheim con Thomas Cole y su cuadro The Oxbow. Los cuadros de Cole son una buena muestra de la representación de ese idilio entre progreso y naturaleza; lo salvaje y lo cultural; donde la naturaleza y la técnica forman un mismo ciclo vital. La visión que Thomas Cole tiene del paisaje se mueve entre lo sublime y lo pintoresco. "Paisajes del Oeste norteamericano realizados por artistas de los que nadie oyó hablar cuando la tierra estaba libre, el ojo todavía inocente y la presencia del Creador resultaba mucho más directa" escribía Thomas Pynchon en El arco iris de la gravedad.
Esta armonización y equilibrio entre lo natural y lo tecnológico surgió en Norteamérica en el siglo XIX y dio lugar a la retórica de lo sublime tecnológico. Scott Macdonald señala la importancia que la pintura paisajistica del siglo XIX ha tenido, no solo en la película de Gotteheim, sino en todo el cine norteamericano. La confrontación entre lo salvaje y lo cultural, entre la naturaleza y la técnica es una de las bases del Western por ejemplo. 

Como Cole, Gottheim asume que el espectador puede reconocer las complejas relaciones entre naturaleza y  desarrollo. Sin embargo, como señala MacDonald esa arcadia entre el progreso y la naturaleza que aparece en la pintura de Thomas Cole ha quedado desmentida por los hechos.Como escribe Alberto Santamaría "Nadie ha podido identificar el punto en que había que detenerse el momento crítico en que cabía esperar una declinación y el progreso dejaría de ser tal". La industrialización y el progreso han roto esa armonía entre la maquina y el jardín que sugería el título del libro de Leo Marx (The machine in the Garden) y la tradición vernácula norteamericana del siglo XIX con Whitman, Emerson, Remigton, Cole. Es eso a lo quiere aludir Larry Gottheim con su corto y de alguna forma pretende denunciar.
Pero Fog Line también es interesante, y MacDonald es un tema que obvia (y eso que el libro en general presenta un acercamiento interdisciplinar), porque representa algo que siempre ha sido común desde el inicio de la historia del cine: un cierto anacronismo estético y desfase histórico. Mientras Gottheim, no sin cierta esquizofrenia (el cine es un invento industrial) decide filmar una paisaje pastoril desde una óptica romántica con lo que persigue desmentir aquel matrimonio ideal entre la naturaleza y la técnica (algo que se había desdicho hace mucho),  Robert Smithson ya había realizado su particular tour por los monumentos de Passaic (1967), centrando su mirada en los paisajes dialécticos del presente: los nuevos paisajes industriales, los vertederos, las ruinas...


3 comentarios :

Roberto Amaba dijo...

Estupendo el libro de MacDonald sí señor (empezando por ese título tan bello y tan profundo), y estupendo también tu comentario al corto.

Un saludo.

Horacio Muñoz Fernández dijo...

Gracias Roberto. Tienes toda la razón respecto al título. La alusión que hace MacDonald al libro de Leo Marx The machine in the Garden sólo cambiando los términos es genial.

Un saludo.

Roberto Amaba dijo...

Y a la crítica del dualismo cartesiano cuerpo-mente: "the ghost in the machine".

Un saludo!