sábado, 27 de febrero de 2010

Elogio a la modernidad. Los Straub


¿Qué son los hombres modernos?

¿Qué son los hombres modernos?Con esta pregunta formulada por un niño a sus padres acababa la adaptación de la ópera de un sólo acto de Arnold Schoenberg realizada por Danielle Huillet y Jean Marie- Straub, De la noche a la mañana (1997). ¿Dónde yace escondida la la modernidad de este singular matrimonio de cineastas? Su modernidad no reside en la fastuosidad y el virtuosimo de la imagen cinematográfica, como en Wong Kar Wai o Michael Mann; ni en la depuración narrativa y esquelética del cine de Albert Serra o Lisandro Alonso, o en el formalismo poético y contemplativo de Gus Van Sant o Tsai Ming Liang, o en el uso estructuras narrativas laberínticas y siniestras como David Lynch o Teresa Villaverde. La modernidad anácronica de los Straub reside en su no reconciliación con las formas domintantes y las modas, en el rechazo a la homogenización del cine impuesta por el mercado y la crítica, en el respeto con el que se acercan a los textos que filman, a los cuerpos de los actores que los interpretan, a los lugares que sirven como escenario para la recitación, de las palabras, de los versos, a los sonidos directos de la música y de la naturaleza. En su obra las categorias estética desaparecen un actor, un árbol, una roca, un trozo de música o un texto literario, todas son tradas por igual y con el mismo respeto. El rechazo explícito a conseguir lo que el cine nos tiene habituados, una imagen idealista, en la que un cuerpo vale lo mismo que otro, un acento puede sustituir a otro sin que nada se pierda.[1] Un cine que, al igual que en el de Manoel de Oliveira y Marguerite Duras, nos habla y no simplemente llena el tiempo de palabras; la palabra filmada, en donde el silencio cobra su justa importancia, porque fue el sonoro el que lo inventó como nos advirtió Bresson.
El cine de Los Straub rechaza el espectáculo y la banalización que tan habituados nos tiene la cartalera y se opone a la pornografía de la espectacularización de la realidad y de los sentimientos que puebla la televisión. Huye de la valorización de la imágenes y se presenta como un acto de resistencia frente al olvido que supone el audiovisual. Un cine que muestra el ansiado equilibrio en entre forma y pensamiento. Un pensamiento que surge de búsqueda de la complicidad y la ayuda de lo textos que adaptan: Böll, Corneille, Holderlin, Kafka, Duras o Pavese, con los que muestran una especie de fetichismo y reivindicación de sus obras inacabadas y rechazadas. Conscientes de lo que nos advirtió Bazin: el cine es un arte impuro.
Jean Marie Straub y Daniéle Huillet, igual que el matrimonio de la ópera de Schoenberg que llevarón a la pantalla, se niegan a claudicar y a ceder frente a los impulsos y las presiones exteriores, y se han mantenido, a pesar del fallecimiento de Daniele, imperturbables e independientes.
Y es que el cine como sabía Godard no es más que: ¿Dónde y por qué colocar la cámara? ¿dónde y por qué empezar un plano?¿y dónde y por qué acabarlo? y esto, que parece tan nimio pero tan elemental, es parte de la pedagogía del cine Jean Marie- Straub y Danille Huillet. 


[1] Zunzunegui, Santos, "Los ojos no quieren cerrarse" en Derivas del cine Europeo contemporáneo, 2007, VV.AA

[2] Frase de Charles Peguy que aparecía en Chronica de Anna Magdalena Batch(1967).

sábado, 20 de febrero de 2010

The meshes of afternoon(1943) Maya Deren

Psicodrama y vanguardia

Maya Deren es una figura clave y pionera dentro de la vanguardia posbélica americana pero a pesar de esto permanece todavía excluida y olvidada en la mayoría de los libros de historia del cine , quizás por su condición de underground y estar alejada de los discursos oficiales y las formas más clásicas.
The meshes of afteroon(1943) su opera prima sigue provocando despúes de 57 años una enorme turbación y desconcierto, a través de unas imágenes y situaciones que desorientan y soprenden por partes iguales. ¿Qué nos cuenta the meshes of aternoon?¿es un sueño?¿un sueño dentro de otro sueño ?¿ Un sueño con un sustrato real?¿Una pesadilla dentro de un sueño?.

Nadie mejor que la propia directora para dar un poco de luz a todo esto:Está película trata de las experiencias interiores de una persona. No evoca un hecho que podría ser observado por otras, sino que reproduce la forma en la que el subconsciente de un individuo desarrolla, interpreta y elabora un incidente en apariencia simple y casual transformándolo en una experiencia crítica.[1]

No sería para nada gratuito ver en Maya Deren un clara precursora del universo retorcido y onírico de David Lynch ,de hecho en sus escasos 15 minutos de duración The Meshes of afternoon condensa algunas claves y constantes que el director de Montana utilizará en su cine , como las estructuras narrativas laberínticas , los ambientes de pesadilla y angustia, desdoblamientos de personalidad o los personajes siniestros.

El film de Deren pertenece e incia un subgénero , el film trance o psicodrama que tiene su origen en la figura de Cesare del El gabinete del doctor Caligari(1919). Deren continuará con la línea del psicodrama en sus siguientes obras At land(1944) y A Study in Choreografic for camara(1945). Inlfuenciado por la corriente surrealista europea con el film de Jean Cocteau Le sang d´un poêt (1930) como punto de referecia, el psicodrama tiene mayor seriedad y un tono claramente transcendental que lo diferencia de el surrealismo de Deluc o Buñuel.

La importancia de la primera obra de Deren reside en ser pionera de la vanguardia posbélica americana y en la influencia que ejercería o otros films "trance" tan heterogéneos entre ellos como Fireworks (1947) y Inauguration of pleasure done (1954) de Keneth Anger , The way to shadows garden (1954) y Reflection on black( 1955) de Stan Brakhage o en obras de Gregory Markopoulous como Swain(1950) y Cristhmas Usa(1949) .

Hay un momento de increible belleza dentro de The Meshes of afternoon(1943) que conviene resaltar , cuando Maya Deren mira absorta a través de una ventana del apartamento su rostro relfejado en el espejo del cristal aparece rodeado de las ramas de los árboles, la pálida Deren nos recuerda de alguna forma azarosa y extraña al personaje de Flora del cuadro de la Primavera de Botticheli , y con este sencillo y hermoso plano queda patente la importanciade esta emigrante ucraniana en el cine vanguardista americano , que saltándose todos los condicionantes industriales , vincula de forma directa el cine con el arte.Un cine totalmente libre de ataduras que sólo rinde cuentas con el propio creador.

[1]. Sánchez-Viosca, Vicente, 2004, Cine y vanguardias artísticas : conflictos, encuentros y fronteras, Ed: Paidos Sesion Continua

lunes, 15 de febrero de 2010

The Chase(1948) Athur Ripley

Pesadilla noir
Acosados está dentro de las coordenadas del cine noir que logra crea una inquientante e insólita atmósfera, entre lo onírico, lo misterioso, lo extravagante y lo paranoico. Basada en una novela de Cornell Wooldrich (William Irish), Black phat of fear(1944), autor conocido por muchos por ser el creador de la obra que sirvió a Alfred Hitchock como base para La ventana indiscreta (1955), y fuente de inspiración para otros grandes directores como Robert Sidiomak, Roy William Neil o Jacques Torneur y que consiguió cierto prestigio intelectual después de que Francois Truffaut adaptase dos de sus obras, en La novia vestía de negro(1968) y La sirena del Missisipi(1969).
La dirección de Acosados corre a cargo del ólvidado y prólifico director y guionista Athur Ripley que consigue elaborar una turbadora película con aires de pesadilla que recuerda a otras obras del género negro como Detour (1945) Edgar G. Ulmer o Mil ojos tiene la noche (1948) de John Farrow en las que lo real, lo ónirico y lo fántastico se conjugaban para crear un ambiente delirante y alucinatorio.
El punto de partida de la cinta es sencillo aunque se va enturbiando poco a poco. Chuck Scott(Robert Cumming) se encuentra una cartera tirada en la calle y decide devolverla a su dueño. Este acto de bondad le llevará a que su propietario Eddie Roman (Steve Cochran) y su ayudante Gino (Peter Lorre), dos mafiosos con tintes picópatas y siniestros, lo contraten como chofer. Lo siniestro y amenezador están presentes desde que Scott entra por primera vez en la mansión, llena de turbadoras estatuas de mármol y sombras amenanzantes y lúgubres que parecen esconder algo inquietante y aterrador, y que viene recalcado por las actuaciones de Steve Cochran y Peter Lorre, que dotan a sus personajes de una inespresividad que parece encubrir o enmascarar una personalidad perversa. Scott acabará enamorado de la novia de Roman, Lorna (Michele Morgan), a la que éste mantiene en un estado de sumisión y dominio, por lo que los dos idearan una huida a Cuba.
Cuando los dos amantes lleguen a su destino y se crean ya salvados, y capaces de dar rienda suelta a su amor, Lorna será asesinada y Scott señaldo culpable de su muerte. Scott inicia su particular periplo de manos de la policía intentando demostrar su inocencia pero todo parece en su contra. Cuando Scott está apunto de conseguir las pruebas que lo exculpan, nos percatamos de que todo ha sido un sueño de la mente perturbada de Chuck Scott un exconvatiente en la guerra, que parece estar sufriendo las consecuencias de una experiencia traumática. Sin embargo cuando Scott vaya con el comandante Davison (Jack Holt)psiquiatra del ejército, a un bar a contarle su extraño sueño, Scott cree que ha olvidado algo importante que hacer, veremos entonces entrar por la puerta a Eddie Roman y a Gino, Scott recobra la memoria y se acuerda de que esa noche tiene preparada su huida con Lorna a Cuba.
Es cuando como espectadores podremos determinar que toda la primera parte era una mezcla de realidad, sueño y premonición fruto de la mente inestable de Scott, aunque la gran baza con la juega la película es la disolución y ósmosis entre estas dos fronteras, porque aquello que en un primer momento parece completamente irreal y extravagante, como el pedal de acelerador que Eddie Roman tiene en el asiento de atrás de su coche, vuelve aparecer de nuevo. Y ese es sin dudas uno de los aciertos con los que juega esta pintoresca cinta negra que está influida por esa tendencia psicoanalítica que aparecio en Hollywood en los años 40 y que tanto Fritz Lang (La mujer del cuadro, 1944), Jacques Torneur(El hombre leopardo, 1943) o Alfred Hitchock (Recuerda, 1945) supieron sacar provecho .
Cuando los dos amantes lleguen porfín a su destino ilesos, después de que Eddie y Gino estrellen su coche , concluiremos que cuando nuestros sueños se han cumplido es cuando comprendemos la riqueza de nuestra imaginación y la pobreza de la realidad.

domingo, 14 de febrero de 2010

Lunch Break(2008) Sharon Lockhart

Travelling proletario

La última película de la artista, fotógrafa y cineasta americana Sharon Lockhart, es, sin lugar a dudas, una de las obras más interesantes, audaces y atrevidas de la pasada década; capaz de trastocar nuestra percepción de las imágenes cinematográficas y la aprehesión del tiempo y el espacio fílmico.
Para ello Lokhart rueda un largo travelling a través de un estrecho pasillo en el astillero de Bath Iron Works, en el estado de Maine, mientras sus trabajadores hacen un descanso en sus actividades.
La película consta de un único plano secuencia de 83 minutos, donde la cámara avanza muy lentamente dejando atrás a los distintos trabajadores de la fábrica que realizan las acciones más cotidianas e intrascendentes: comer, leer o conversar. Detrás de esta aparente sencillez y trivialidad se encuentra todo acto de denuncia política y social. Consciente de que para las empresas el descanso de sus trabajadores supone un descenso de productividad y por lo tanto de ganancias; Sharon Lockhart decidió grabar este momento de tregua en las labores productivas después de estar más de un año siguiendo las actividades de los empleados de la fábrica. Ese momento de respiro y de pausa es dilatado hasta el paroxísmo, creando una sensación de suspensión temporal, donde un instante (10 minutos)se convierte en una eternidad (83 minutos). El método utilizado no tiene ningun misterio, relentizar la imagen en postproducción.
Esta idea de la suspensión y dilatación temporal estaba presente en algunas obras de su mentor, el documentalista y matemático James Benning, ejemplo de ello sería aquel maravilloso plano de 11 x 14(1977) donde dos mujeres desnudas se acarician sobre una cama. Un momento éfimero de amor lésbico  expandandido, que crea una belleza extraña y un especie distanciamiento erótico en el espectador.
Si una de las cualidades de la obra James Benning es la capacidad para que el espectador vea las cosas con otra mirada, su discípula recoge el testigo y, a medida que la cámara avanza por el largo pasillo-de forma pausada pero continua, dejando atrás taquillas y empleados-, el espectador se sumerge en una experiencia espacio-temporal única, donde la monotonía y la cotidianidad de un acto en teoría intranscente, adquiere una nueva relevancia y significado frente a nuestros ojos.
Esa sensación de ingravidez que recorre ese único plano -imposible no pensar en el comienzo de Millenium Mambo(2002) Hou Hsien Hsiao- va acompañada de una banda sonora compuesta por Becky Allen en colaboración con James Benning, hecha a base de sonidos industriales, voces y música, que ayudan a crear una mayor sensación de profundidad espacial y levedad temporal. Y, es que uno de los momentos más sorprendentes se produce cuando a través de una radio escuchemos una canción de Led Zeppeling , provocando una rotura chocante en la monotonía y quietud de todo el plano.

Nunca una frase hizo más justicia: Un travelling es una cuestión moral.


viernes, 12 de febrero de 2010

Far From Heaven(2002) Todd Haynes


Resonancia "sirkiana".

El tardío estreno en nuestras fronteras de I´m not There (2007), la última película del cineasta noteamericano Todd Haynes, constituye, sin duda, la ocasión ideal para revisitar su anterior obra:
Lejos del cielo(2002)  pone es escena un melodrama ambientado en los años 50 que tiene como punto de partida la obra de Doulgas Sirk Sólo el cielo lo sabe (1955).

La cuestión de las filaciones en el cine contemporáneo se iergue en un problema fundamental, centro de todas los debates. Muchos cineastas buscan sus modelos de referencia en figuras del pasando intentando reactualizarlas o reescribiéndolas. Olivier Assayas lo intentaba con el serial Les Vampires (1916) en Irma Vep(1998), el japonés Nobuhiro Suwa hacía lo propio con Hiroshima mom amour (1959) de Alain Resnais en H/History (2001), Gus van Sant copiaba plano a plano el clásico de Alfred Hitchock Piscosis(1960) en 1998. A pesar de las grandes diferencias que hay entre estos cineastas y sus modelos de referencia, los tres parecían llegar a una misma conclusión , la imposibilidad del remake para recuperar las imágenes pasadas, porque toda obra está atravesada por su tiempo.

Y el tiempo es lo que parece recuperar Todd Haynes en Lejos de cielo; reproduciendo el estilo, la música, y las actuaciones del melodrama de los años 50, con la obra de Douglas Sirk con punto de referencia. Una propuesta que va más alla de una mera copia "retro" a las que tan habituados nos tiene Hollywood debido a su permanente crísis creativa.
La historia de Lejos del cielo es una reactualización temática de Sólo el cielo lo sabe (1956). En la cual Cary Scott interpretaba a una mujer soltera, madura y adinerada que se enamora de Rock Hundson que era su joven y atractivo jardinero. Por este motivo tendrá que soportar el rechazo de unos hijos egoistas que no aprueban su romance y las críticas de un pueblo que representaba la moral reaccionaria y retrógrada de una sociedad en donde el amor solo puede ser entendido por razones endogámicas.
En Lejos del cielo, Todd Haynes introduce algunas variaciones en la trama que iluminan las limitaciones del relato clásico en aquella época. Julian Moore interpreta a una perfecta mujer de familia de clase alta americana con pesamientos progresistas; casada con el perfecto marido dedicado por entero a su trabajo, con dos perfectos hijos a su cargo, en un perfecto barrio residencial de una ciudad de Conneticut. Toda esta chirriante perfección Haynes la pone en escena reproduciendo el estilo clásico del melodrama de los años 50, con una fotografía que tiene claras influencias de la pintura de Edward Hooper, sobre todo en el uso de los colores y el diseño de algunos interiores que no hacen más que acentuar la soledad y la incomprensión de la protagonista.
Todo este mundo de familia perfecta americana se desmorona cuando Julian Moore decida ir a darle una sopresa a su marido(Dennis Quaid) al trabajo, y lo descubra en su despacho besándose con un hombre. Tema, el de la homoxesualidad, que de alguna forma estaba latente en la obra de Sirk, debido a la presencia de Rock Hudson y la cabaña que reconstruía en la película, que tenía unos toques afeminados.
Julian Moore encontrará amistad y consolación en su jardinero negro (Denis Haysbert). Un hombre, educado y culto con una hija, que sufren el rechazo y repudio de la ciudad debido a su condición racial. La amistad que se entabla entre los dos será objeto de las miradas y comentarios de la gente, incapaces de entender su relación debido a los prejuicios que estaban presentes la sociedad americana de aquellos años, y que, tan bien, había retratado Douglas Sirk en Imitación a la vida( 1959).
La moral puritana y el miedo al rechazo pesan aún demasiado, por este motivo los dos tendrán que renunciar a su amor en una emotiva despedida en la estación de tren. Julian Moore se quedará sola a cargo de sus dos hijos después de que su marido se marche con su amante aceptando al fin su homosexualidad.
Si Douglas Sirk había revelado el artificio de la representación del cine clásico a través de un manierista juego de espejos, de la misma forma que Velázquez lo hiciera con Las meninas, Todd Haynes hace de espejo del melodrama de los años 50 desvelando sus limitaciones. Porque ya lo decía el crítico literario Harold Bloom los grandes textos son siempre reescritura o revisionismo.